admin 10-03-17





¿Te has puesto a pensar cuantas cosas tienes, y que realmente utilizas muy de vez en cuando, o que nunca utilizas? Estamos seguros que todos tenemos más cosas de las que realmente necesitamos, y eso esto afectando nuestro modelo de consumo, nuestra economía y el planeta.

Estas inmerso en sociedades consumista, en donde nos han hecho creer que entre más cosas tenemos, mejor es nuestra vida, o nuestro estilo de vida, desafortunadamente eso no es cierto, y debemos empezar a ser más conscientes de que las cosas que compramos muchas veces no las necesitamos, que, si nos unimos como sociedad y empezamos a formar redes colaborativas, muchos aspectos de nuestra vida podrían verse beneficiados.

El daño que le estamos haciendo a nuestro planeta, a nuestras vidas y a nuestra economía, con el consumo descontrolado, está llegando a un punto de no retorno, por fortuna, hay ciertas cosas que pueden ayudarnos a mejorar todos esos aspectos, y hoy hablaremos acerca de uno de ellos: el consumo colaborativo.


¿Qué es el consumo colaborativo?

Por si ya el nombre no te da una idea, queremos hacerlo muy simple, el consumo colaborativo se trata de un sistema donde se hacen préstamos y trueques de artículos que ya no necesitamos y que para otras personas si pueden ser útiles.

De esta forma reduciríamos costos en artículos que realmente no estamos utilizando, y podemos contribuir con nuestra economía, la de los demás y además con el medio ambiente, cambiando un poco nuestro acelerado modelo de consumo, que tanto daño le está haciendo a nuestro planeta.

Este concepto empezó a escucharse hacia al año 2011, cuando la revista TIME, lo catalogo como una de las diez ideas que cambiarían al mundo, desde ahí diferentes personajes como Rachel Botsman, han hondado en el tema y nos han hecho soñar con la implementación mundial de esta dinámica.


Tipos de consumo colaborativo

En la actualidad se puede catalogar en tres distintos tipos:

1. Mercado de redistribución: Este consiste en vendes, cambiar o incluso regalar algún objeto que tengamos y que ya no utilicemos. Lo que se logra con esto es alargar el ciclo de vida del producto y además poner en práctica las 5R que son reducir, reutilizar, reciclar, reparar y redistribuir, 5 prácticas que ayudan inmensamente a reducir el consumo descontrolado.

2. Estilo de vida colaborativo: Se trata de diferentes opciones colaborativas entre las comunidades, por ejemplo compartir espacios de trabajo, espacios para guardar objetos, intercambiar tiempo, vacaciones, alojamiento, etc.

3. Servicio de productos: Esta idea se basa en pagar por servicios más que por productos, por ejemplo pagar por un viaje en auto, que pagar por el auto, pagar por el lavado de la ropa y no por la lavadora.

Con estas tres formas de consumo colaborativo podemos reducir en gran medida nuestros gastos, contribuir al alargamiento del ciclo de vida de los productos, frenar el consumo descontrolado, los gastos innecesarios y contribuir con el medio ambiente, haciendo de nuestro planeta un lugar mejor.

Adoptar este estilo de vida traería beneficios para todos, así que deberías empezar a tenerlo en cuenta y practicarlo.